El crecimiento de las ciudades plantea uno de los mayores desafíos para la sostenibilidad en las próximas décadas. Solo en Lima y Callao viven alrededor de 11 millones de personas y, según diversos estudios de planificación urbana, la demanda de vivienda, transporte, agua, energía y espacios públicos continuará aumentando conforme avance la urbanización.
Ante este escenario, Margarita Cateriano Calderón, coordinadora especialista de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Privada del Norte (UPN), señala que este crecimiento debe ir acompañado de una visión de largo plazo que permita responder a los desafíos ambientales y sociales que enfrentan las urbes. “Las ciudades del futuro no necesariamente serán las más grandes, sino las que logren adaptarse mejor a los retos ambientales. La planificación urbana sostenible permite reducir riesgos, optimizar recursos y construir entornos más resilientes para las próximas generaciones”, sostuvo.
Esta necesidad se refleja también en la movilidad urbana. De acuerdo con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMU) de Lima y Callao 2025-2045, actualmente se realizan 24,6 millones de viajes diarios, con un tiempo promedio de traslado de 55 minutos por persona . Estas cifras evidencian la importancia de desarrollar ciudades más eficientes, conectadas y preparadas para el futuro.
Frente a este contexto, el especialista de la UPN destaca cinco aspectos que las ciudades deben priorizar para enfrentar los efectos del crecimiento urbano, la contaminación y el cambio climático:
- Apostar por infraestructura verde: la incorporación de parques, corredores ecológicos, techos verdes y áreas de sombra contribuye a reducir las temperaturas urbanas, mejorar la calidad del aire y favorecer el bienestar de la población.
- Impulsar sistemas de transporte sostenibles: fortalecer el transporte público, la movilidad activa y los sistemas de transporte masivo permite reducir emisiones contaminantes y mejorar la conectividad de las ciudades.
- Gestionar eficientemente los recursos hídricos: el crecimiento urbano exige soluciones que optimicen el uso del agua, incorporen sistemas de drenaje sostenibles y preparen a las ciudades frente a eventos extremos como lluvias intensas o periodos de escasez.
- Diseñar infraestructura resiliente: las nuevas obras deben considerar escenarios asociados al cambio climático, garantizando su capacidad de respuesta frente a fenómenos como inundaciones, olas de calor o deslizamientos.
- Integrar la sostenibilidad desde la planificación urbana: el desarrollo de viviendas, equipamientos y espacios públicos debe incorporar criterios ambientales, sociales y económicos desde las etapas iniciales de diseño para asegurar ciudades más inclusivas, Gestión de los residuos sólidos y preparadas para el futuro.
Es clave comprender que las decisiones que se adopten en materia de diseño urbano, infraestructura y transporte tendrán un impacto directo en la sostenibilidad ambiental durante las próximas décadas. En definitiva, invertir por ciudades más verdes, eficientes y resilientes no solo permitirá enfrentar los desafíos climáticos del futuro, sino también mejorar la calidad de vida de millones de personas y la adaptación para las generaciones venideras.
