“Raqueta y Corazón”, iniciativa de Villasmash Tenis de Mesa Club, busca llevar el tenis de mesa adaptado a centros de rehabilitación, instituciones de salud y colegios para promover autonomía, actividad física e inclusión.
En el Perú, más de 579 mil personas están inscritas en el Registro Nacional de la Persona con Discapacidad. Esta cifra no representa el total de personas con discapacidad del país, pero evidencia la dimensión de una población que enfrenta distintas barreras de acceso a servicios y oportunidades.
En este contexto nace “Raqueta y Corazón”, iniciativa de la organización juvenil Villasmash Tenis de Mesa Club que busca llevar el tenis de mesa adaptado a centros de rehabilitación, instituciones de salud, colegios y espacios comunitarios, utilizando el deporte como una herramienta complementaria para promover la rehabilitación, la autonomía y la inclusión.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2024 el 3,9 % de la población peruana presentó alguna discapacidad de forma permanente. La proporción fue de 4,3 % en la Sierra, 3,9 % en la Costa y 2,7 % en la Selva. Tomando como referencia la población nacional proyectada para ese año, se trata de un universo aproximado de 1,3 millones de personas.
Por su parte, el CONADIS informó en 2025 que más de 566 mil personas con discapacidad contaban con carné del CONADIS, mientras que el Registro Nacional de la Persona con Discapacidad superaba los 579 mil inscritos. Estos registros no representan el total de la población con discapacidad, pero permiten dimensionar la población vinculada a los servicios de inclusión.
Carlos Alonso Fernández Pardo, cofundador de Villasmash Tenis de Mesa Club y representante de Raqueta y Corazón, busca trasladar su experiencia en el alto rendimiento hacia un propósito social: acercar el deporte a personas que históricamente han enfrentado barreras para acceder a estas oportunidades.
Su participación en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, donde obtuvo bronce en dobles masculinos junto a Felipe Duffoo y plata por equipos masculino con la selección peruana, refleja la experiencia deportiva que ahora busca poner al servicio de esta iniciativa.
“Raqueta y Corazón nace de la convicción de que el tenis de mesa puede ir más allá de la competencia. Queremos que este deporte también sea una herramienta para la rehabilitación, la autonomía y la inclusión, especialmente para los niños, niñas, adolescentes y adultos mayores que enfrentan barreras para acceder a oportunidades deportivas”, sostuvo Carlos “Nano” Fernández Pardo.
La propuesta busca aprovechar elementos propios del tenis de mesa —como el movimiento, la coordinación, la concentración y la interacción— y adaptarlos a las características y necesidades de cada persona, siempre en articulación con profesionales e instituciones especializadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 2.400 millones de personas en el mundo tienen una condición de salud que podría beneficiarse de servicios de rehabilitación. La entidad señala que la rehabilitación contribuye a que las personas alcancen mayores niveles de independencia y puedan participar en actividades educativas, laborales y recreativas.
En esa línea, “Raqueta y Corazón” busca complementar los procesos de rehabilitación y descentralizar el acceso al deporte adaptado, mediante alianzas con instituciones de salud, colegios, empresas y organizaciones públicas y privadas.
El Premio Nacional de la Juventud “Yenuri Chiguala Cruz” representa un impulso para fortalecer la iniciativa, mejorar equipamiento, desarrollar pilotos y estandarizar procesos, con la perspectiva de construir un modelo que pueda replicarse progresivamente en diferentes regiones del país.


