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octubre 14, 2026
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¿Seguir alquilando o comprar? Qué evaluar antes de dar el salto a una vivienda propia

 

Para una persona que alquila una vivienda, la renta constituye un egreso recurrente, por lo que su conveniencia puede cambiar con el tiempo. “Cuando la situación financiera y los planes del hogar cambian, vale la pena evaluar si continuar pagando un alquiler sigue respondiendo a sus necesidades o si existen condiciones para avanzar hacia una vivienda propia”, explicó Victoria Pérez, gerente principal de Hub Hipotecario de Banco Pichincha del Perú.

 

Durante 2026, los alquileres y los precios de venta han mostrado una evolución distinta. En Lima, el alquiler promedio de un departamento de 100 m² llegó a S/3.439 mensuales en julio, con un incremento acumulado de 6,6% entre enero y julio. En el mismo periodo, el precio promedio de venta avanzó 2,1% y alcanzó los S/6.959 por m², de acuerdo con el Index de Urbania.

 

¿Cuánto cuesta alquilar frente a comprar?

Una referencia para dimensionar esta relación es el indicador precio de venta/alquiler anual del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que se ubicó en 17 años en promedio durante el primer trimestre de 2026. En términos simples, el valor de compra de una vivienda equivalía aproximadamente a los ingresos que generaría su alquiler durante ese periodo.

 

Para quienes alquilan, el indicador permite observar qué tan distante se encuentra el precio de adquisición respecto del costo de arrendar una propiedad comparable: cuanto mayor sea esa relación, mayor será, en principio, el esfuerzo adicional necesario para comprar. No determina por sí solo qué opción conviene, pues deben considerarse el desembolso inicial, el costo del crédito y el tiempo previsto de permanencia.

 

¿Cuándo sigue teniendo sentido alquilar?

Continuar alquilando puede ser financieramente razonable cuando la flexibilidad tiene un valor importante para el hogar. Esto ocurre, por ejemplo, si existe una alta posibilidad de cambiar de ciudad o zona en los próximos años, los ingresos todavía no ofrecen suficiente previsibilidad o una compra obligaría a utilizar prácticamente todos los ahorros disponibles.

 

También puede resultar conveniente cuando adquirir una vivienda equivalente exige un esfuerzo económico considerablemente mayor que alquilarla. En esas circunstancias, mantener la renta permite conservar liquidez mientras se fortalece el ahorro o se alcanza una posición financiera más adecuada para asumir una obligación de largo plazo.

 

¿Y cuándo empieza a convenir comprar?

La compra comienza a tener mayor sentido cuando existe estabilidad suficiente para sostener el crédito, se dispone de recursos para el desembolso inicial sin agotar el ahorro, y se proyecta permanecer varios años en una vivienda. En ese escenario, pierde peso la flexibilidad que ofrece el alquiler y adquiere mayor relevancia el efecto de la adquisición.

 

La diferencia es importante: el alquiler paga por el uso del inmueble, mientras que un crédito hipotecario financia progresivamente su compra. “Aunque no toda la cuota se convierte en patrimonio, pues incluye intereses, seguros y otros conceptos, la amortización reduce la deuda asociada a una propiedad que, una vez cancelado el préstamo, permanece en manos del comprador y puede venderse posteriormente”, agregó Pérez de Banco Pichincha del Perú.

Hacer los números antes de dar el paso

Una vez que la compra es una opción viable, corresponde calcular cuánto puede aportarse inicialmente y qué monto será necesario financiar. Entre las alternativas disponibles se encuentra el Crédito MiVivienda, que permite acceder al Bono del Buen Pagador (BBP), cuyo monto varía entre S/7.800 y S/27.400 según el valor total. Si el inmueble pertenece a un proyecto sostenible, el beneficio puede ubicarse entre S/14.100 y S/33.700. Y, para determinados grupos de población en situación de vulnerabilidad, el BBP Integrador añade S/3.600 al bono que corresponda, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.

 

También existen créditos hipotecarios tradicionales ofrecidos por las entidades financieras. Al comparar estas opciones conviene revisar el porcentaje de financiamiento, el plazo, la cuota resultante y el costo total del crédito. Banco Pichincha, por ejemplo, ofrece tanto Crédito MiVivienda como su Crédito Hipotecario Tradicional, este último con financiamiento de hasta el 95% del valor de la vivienda y plazos de hasta 25 años, sujeto a evaluación crediticia.

 

‘’Para quien hoy alquila, el punto de inflexión no aparece únicamente cuando una eventual cuota hipotecaria se acerca al monto de la renta. Comprar empieza a resultar más razonable cuando las ventajas que justifican seguir alquilando dejan de ser prioritarias y existe capacidad financiera para asumir una vivienda propia sin comprometer la estabilidad del hogar’’, finalizó Victoria Pérez, gerente principal de Hub Hipotecario de Banco Pichincha del Perú.

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