El nivel de seguridad y protección se ha convertido en un factor determinante en la evaluación de los proyectos inmobiliarios. En el caso de Perú, el 54% de los compradores califica positivamente los elementos de seguridad incorporados en las viviendas que adquirió, según un análisis de Best Place to Live®, mientras que solo el 27% manifiesta una percepción negativa tras la entrega del inmueble.
A partir de esta diferencia entre clientes promotores y detractores, el país alcanza un 27% de satisfacción neta en las medidas de seguridad y protección, ubicándose por encima del promedio latinoamericano (23%) y de mercados como Colombia (26%), Chile y México, ambos con 20%.
Para Cinthia Pasache, gerente comercial de Best Place to Live® en Perú, estos resultados responden a un enfoque más integral desde el diseño de los proyectos. “Existe una diferencia clara entre seguridad percibida y seguridad operativa. En contextos donde la sensación de inseguridad es alta, los proyectos deben hacer esfuerzos mayores para contrarrestar esa percepción. Lo positivo es que más de la mitad de los compradores en Perú valora bien los sistemas de seguridad que reciben”, explica.
El análisis identifica que los proyectos mejor evaluados no incorporan la seguridad como una solución reactiva, sino como parte del diseño inicial. Entre las medidas que generan mayor confianza entre los residentes destacan el control de accesos vehiculares y peatonales, sistemas de videovigilancia con monitoreo activo y full HD, iluminación perimetral adecuada y cierres eléctricos, así como una gestión visible de la seguridad que refuerce la sensación de control.
Pasache añade que la administración del edificio cumple un rol determinante. “Cuando los sistemas existen pero no funcionan correctamente, o el personal no está capacitado, la percepción de inseguridad aumenta, incluso si la infraestructura es adecuada”, señala.
La seguridad también influye directamente en la decisión de compra, especialmente entre familias con hijos, compradores de primera vivienda e inversionistas orientados al alquiler, para quienes un entorno percibido como inseguro puede descartar completamente un proyecto.
“Estos resultados muestran que Perú tiene la mejor percepción en los elementos de seguridad antidelincuencial que incorporan las inmobiliarias en la región. Si mejora la percepción general de seguridad en el país, este indicador podría incrementarse aún más”, concluye Pasache.
En este escenario, la certificación Best Place to Live® se ha consolidado como un referente tanto para las inmobiliarias como para el público, al basarse en la evaluación de la experiencia real de los compradores. Para las empresas del sector, funciona como una herramienta de mejora continua, mientras que, para los consumidores, entrega un criterio adicional al momento de evaluar y comparar proyectos inmobiliarios.
Ficha técnica
El análisis se realizó sobre la base de 66 proyectos inmobiliarios evaluados a través de la plataforma Best Place to Live®, incluyendo empresas certificadas y no certificadas. La muestra considera la opinión de 1.720 clientes evaluados durante 2025 y utiliza el indicador de satisfacción neta, calculado como la diferencia entre promotores y detractores.
