La gestión de un edificio corporativo no se limita al mantenimiento diario ni a la administración de cuotas. La correcta supervisión del uso de los fondos, el control de la morosidad y la planificación de inversiones son factores determinantes para preservar la rentabilidad y sostenibilidad del activo. En ese sentido, las auditorías y procesos de due diligence se han convertido en herramientas clave para identificar riesgos, fortalecer la transparencia en la gestión y evitar sobrecostos que pueden afectar el presupuesto operativo del edificio.
El due diligence y las auditorías de gestión permiten identificar contingencias que muchas veces no son visibles en el día a día. “Hemos detectado casos en los que la falta de control o planificación ha generado sobrecostos equivalentes hasta 30% del presupuesto anual de operación. Esto es especialmente relevante si se considera que los servicios vinculados a recurso humano —como seguridad, limpieza y administración— representan más del 50% de los costos operativos de un edificio corporativo”, señala Alfonso Birimisa, Gerente de Operaciones en Cushman & Wakefield Perú.
De acuerdo con el ejecutivo, existen situaciones específicas en las que realizar una auditoría resulta especialmente relevante:
- Cambio de administración o transición de operador
Cuando un edificio cambia de empresa administradora, una auditoría permite revisar el estado financiero, contractual y técnico del inmueble, así como validar la correcta ejecución de los fondos de mantenimiento y las obligaciones pendientes.
- Procesos de compra, venta o refinanciamiento.
En estos casos, el due diligence permite evaluar contingencias financieras, niveles de morosidad, provisiones existentes y compromisos contractuales antes de concretar una transacción o acceder a financiamiento.
- Altos niveles de morosidad o desbalances presupuestales.
Cuando el flujo de caja comienza a verse afectado por propietarios que no cumplen con sus obligaciones, una revisión estructurada ayuda a identificar desviaciones, riesgos acumulados y posibles impactos en la operación del edificio.
- Edificios con más de 10 años sin planificación de inversiones.
La ausencia de una estrategia clara para renovar equipos críticos —como ascensores, sistemas eléctricos o grupos electrógenos— puede generar sobrecostos futuros, afectar la continuidad operativa y reducir la competitividad del inmueble frente a otros activos del mercado.
Para Birimisa, incorporar auditorías periódicas no debe entenderse como una reacción ante conflictos o procesos de venta, sino como una práctica de gestión que permite anticipar riesgos, ordenar la estructura financiera del edificio y proteger el valor del activo en un entorno cada vez más exigente.
