Las viviendas cambian con los años. Algunas familias construyen un segundo piso cuando necesitan más espacio; otras derriban una pared para ampliar un ambiente o modifican la distribución original. Aunque son intervenciones habituales, es importante conocer cómo pueden afectar la estructura de la casa.
El tema cobra especial relevancia en el Perú por su alta actividad sísmica. A las características de cada edificación se suman las condiciones del suelo. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) señala que los suelos responden de manera distinta al paso de las ondas sísmicas según sus condiciones locales y, en determinados casos, pueden producir amplificaciones.
Para el Ing. Samir Arévalo, especialista en Ingeniería Estructural y docente de Ingeniería Civil en la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), el aspecto exterior de una casa ofrece información limitada sobre su capacidad estructural.
“Una vivienda puede verse en buen estado y, aun así, presentar vulnerabilidades que todavía no son visibles. La ausencia de grietas nos habla de su estado actual, pero no permite saber, por sí sola, cómo responderá la estructura frente a un terremoto fuerte”, explica.
El especialista identifica cinco situaciones que ameritan revisar las condiciones estructurales actuales de una vivienda:
- Se construyó un piso adicional: que una vivienda soporte un piso no significa que esté preparada para recibir un segundo o tercer nivel. Cada piso añadido incorpora peso y masa, y modifica la respuesta de la edificación durante un terremoto. Antes de ampliar, se debe comprobar si la estructura y la cimentación pueden recibir las nuevas cargas. La evaluación puede considerar columnas, muros, vigas, losas, suelo y materiales y, en algunos casos, requerir ensayos y un modelo estructural.
- Se retiró una pared o se amplió un ambiente: derribar una pared puede parecer una remodelación sencilla, pero primero es necesario conocer qué función cumple. En algunas construcciones, los muros forman parte del sistema que resiste las acciones sísmicas. Retirarlos estos elementos o intervenir columnas y vigas puede modificar la rigidez, la resistencia y la distribución de fuerzas de la estructura.
- La casa tiene más pisos de los que aparecen en sus planos: los planos estructurales y la memoria de cálculo permiten conocer cómo fue proyectada originalmente la vivienda. También es necesario revisar la licencia de edificación, el número de pisos considerados y las ampliaciones posteriores. Esta información debe contrastarse con la construcción actual, que puede haber sido modificada con el paso de los años.
- La vivienda acumula varias modificaciones: las ampliaciones y remodelaciones realizadas en distintos momentos forman parte de una misma estructura. Por ello, una evaluación debe considerar la vivienda en conjunto: suelo, cimentación, columnas, vigas, muros, losas, materiales, número de pisos, modificaciones y daños existentes, así como la conexión entre estos elementos.
- No hay grietas y la vivienda nunca ha sido evaluada: una casa aparentemente en buen estado podría tener columnas insuficientes, poco refuerzo, muros mal distribuidos, problemas de cimentación o pisos adicionales que no fueron considerados en el diseño original. Por ello, la evaluación estructural va más allá de identificar daños visibles y permite determinar las condiciones reales de la edificación.
¿TODAS LAS VIVIENDAS PUEDEN REFORZARSE?
Depende de las condiciones encontradas. Si el problema es puntual y el resto de la estructura presenta condiciones adecuadas, podría plantearse un reforzamiento localizado. Cuando existen deficiencias en diferentes partes de la vivienda, como problemas de cimentación, columnas o muros insuficientes, materiales deteriorados o ampliaciones importantes sin diseño, puede requerirse una intervención integral.
En situaciones más complejas, también se debe evaluar si el reforzamiento continúa siendo técnica y económicamente razonable. Tampoco existe un porcentaje aplicable a todas las viviendas para estimar cuánto disminuye el riesgo después de una intervención. El resultado depende del sistema estructural, los materiales, el suelo, las deficiencias encontradas, la solución aplicada y el nivel de amenaza sísmica.
“El objetivo principal no es necesariamente que, después de un terremoto, la vivienda quede sin una sola grieta. El diseño sismorresistente busca fundamentalmente proteger vidas y evitar el colapso ante los niveles de sismo considerados por la normativa”, señala Arévalo.
Si una vivienda ha sido ampliada o modificada desde su construcción original, una evaluación profesional permitirá conocer su condición actual y determinar si requiere medidas de reforzamiento.


