noviembre 3, 2026
Economía

El Niño: los productos podrían subir de precio en los mercados ante menor oferta

Las lluvias intensas relacionadas con el fenómeno El Niño se comienzan a registrar y con ello crece la preocupación ante los efectos que puedan traer estos desastres en la canasta básica de las familias peruanas.

Un posible desabastecimiento de algunos productos básicos es uno de los principales temas detrás de esa incertidumbre. Pero, no se trata solo de encontrar el producto, sino de poder comprarlo sin que su precio obligue a gastar o aumentar el presupuesto familiar. Ante este panorama, es importante conocer qué alimentos podrían escasear. Esto permitirá también entender qué riesgos enfrenta el presupuesto familiar y que otros sectores, como bodegas, también prevén un escenario similar.

En la costa norte, las lluvias intensas pueden perjudicar cultivos y dificultar el traslado de las cosechas. En las zonas expuestas a sequías, la falta de agua puede retrasar las siembras, reducir las áreas cultivadas y disminuir el rendimiento de los terrenos que sí se sembraron.

 

¿QUÉ ALIMENTOS PODRÍAN ESCASEAR POR EL FENÓMENO EL NIÑO?

El fenómeno El Niño podría reducir la disponibilidad de alimentos en los mercados peruanos. El riesgo responde a una menor oferta por eventuales daños en los cultivos, falta de agua e interrupciones en el transporte.

Stephani Maita, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó que los antecedentes permiten identificar que la magnitud del impacto dependerá de las condiciones climáticas y de la respuesta de las distintas regiones productoras.

En este panorama, existen dos amenazas: el exceso de lluvias asociado al Niño costero, principalmente en el norte, y el déficit de precipitaciones que puede acompañar al Niño global en la sierra centro-sur y la Amazonía. Ambos escenarios pueden afectar el abastecimiento, pero mediante escenarios diferentes.

Los productos más susceptibles a que puedan escasear son: Limón, Arroz, Papa, Camote, Cebolla, Maíz, Quinua, Mango, Plátano, Frijoles, Lentejas, Arvejas y Peces

Jimmy Astocóndor, profesor de Pacífico Business School, añadió que los problemas en las carreteras constituyen otro riesgo. Los deslizamientos y las interrupciones en la carretera Central podrían retrasar la llegada de alimentos a Lima, incluso cuando exista producción disponible en las zonas de origen.

Entre los alimentos con riesgo de menor disponibilidad en el norte figuran el limón, el arroz, el mango y el plátano. No significa que desaparecerán de los mercados, sino que podría llegar una cantidad menor e incluso a venderse a precios más altos.

El limón representa un producto muy susceptible debido a la importancia de Piura en su producción. Una caída de las cosechas en esa región puede repercutir en el abastecimiento de otras partes del país, hacia donde se comercializa este producto.

En el caso del arroz, el resultado dependerá también de lo que ocurra fuera de la costa norte. En episodios anteriores de El Niño, la producción de regiones como San Martín y Amazonas ayudó a compensar las pérdidas registradas en otras zonas.

En la sierra centro-sur, la papa, la cebolla, la quinua y el maíz figuran entre los productos expuestos a una menor producción. Asimismo, regiones como Puno, Arequipa y Cusco, donde la falta de lluvias puede perjudicar la actividad agrícola.

En este escenario, la papa también entra dentro de la lista de productos susceptibles porque parte de sus cultivos depende de las precipitaciones y no dispone de mecanismos alternativos de riego.

En tanto, el pescado también podría registrar menor disponibilidad y mayores precios. El calentamiento del mar afecta a especies de aguas frías, como el bonito, mientras que las restricciones de captura para proteger los recursos pueden limitar adicionalmente la oferta.

Otros alimentos podrían subir de precio sin sufrir inicialmente una caída de producción. En este contexto, el pollo y la carne podrían recibir una mayor demanda si las familias los compran como sustitutos de un pescado más caro, lo que generaría una presión adicional sobre sus precios. Sin embargo, también se registraría un riesgo indirecto para estos productos: un eventual encarecimiento internacional de granos utilizados como alimento animal o como insumos industriales.

«Entonces, esto todavía en el escenario de riesgos porque no es algo que se haya materializado todavía, pero es algo que sí se ha visto en otros fenómenos del niño o periodos de sequía prolongados», indicó Maita.

Cabe precisar que, un aumento de precios no es suficiente para afirmar que existe escasez. La especialista recomendó observar las estadísticas de producción y los volúmenes que ingresan a los mercados mayoristas, disponibles a través del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, para evaluar si efectivamente está llegando menos mercadería.

 

¿CUÁNTO PODRÍA AUMENTAR EL GASTO DE LAS FAMILIAS?

El transporte puede encarecer los alimentos aun cuando no haya una pérdida equivalente de cosechas. Los mayores costos de combustible, los desvíos y las esperas por bloqueos o deslizamientos pueden elevar el costo de llevar los productos desde las regiones productoras hasta los puntos de venta.

El impacto sería especialmente sensible para los hogares, sobre todo de menores ingresos, que tendrían que destinar una mayor proporción de sus recursos a comprar alimentos. Astocóndor estimó que el gasto destinado a las compras del hogar (en promedio) podría aumentar entre 35% y 50% ante un escenario de escasez y encarecimiento de alimentos por el fenómeno El Niño. «Estamos hablando de que podría llegar entre un 1.5% a 2% de incremento en inflación justamente por la escasez y por la falta de producto», precisó.

Las importaciones tampoco garantizarían una compensación inmediata de todas las pérdidas. Maita explicó que los granos que habitualmente compra Perú en el exterior no sustituyen directamente alimentos como la papa o la cebolla, mientras que Astocóndor advirtió que se podrían presentar dificultades y mayores costos para abastecerse de productos perecibles importados.

Ante este panorama, para proteger a las familias, ambos especialistas plantean apoyos focalizados, como transferencias o bonos temporales. Ante ello, el Gobierno deberá identificar correctamente a los hogares más vulnerables, donde un tipo de ayuda directa permitiría amortiguar parte del mayor gasto en alimentos.

 

¿Y LAS BODEGAS?

El fenómeno de El Niño amenaza también el abastecimiento de las bodegas, advirtió Carla Campos Pariona, presidenta de la Asociación Gremial de Mujeres Bodegueras del Perú (Agremub). El azúcar es uno de los productos más afectados. El costo por kilo para los comerciantes pasó de entre S/ 2 y S/ 2.50 a casi S/ 4, lo que eleva el precio al público hasta S/ 4.50 o S/5.

Campos también alertó que los problemas de transporte pueden afectar el suministro de agua, conservas y papel higiénico. Precisó que el encarecimiento no responde únicamente a la escasez, sino también a los mayores costos para llevar los productos hasta las zonas afectadas.

Las intensas lluvias y los huaicos obligan a algunas comerciantes a cerrar sus negocios y provocan pérdidas de mercadería. Frente a ello, explicó que su gremio solicitó al Ministerio de la Producción acceso a préstamos para abastecer las bodegas y mantener precios accesibles.

 

PANORAMA ACTUAL DE DISPONIBILIDAD

El fenómeno El Niño ha comenzado a reducir la disponibilidad de algunos alimentos en los mercados peruanos. Claudia Sícoli, directora de las Carreras de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), advierte que la costa presenta una alta vulnerabilidad por el aumento de la temperatura del mar y sus efectos sobre los cultivos.

Según el boletín del Midagri del 30 de octubre, el ingreso de tubérculos al mercado mayorista disminuyó un 7%, con reducciones en papa amarilla, papa blanca y olluco largo. Asimismo, el abastecimiento de hortalizas cayó un 9%, con menores ingresos de productos como pimiento, brócoli, choclo y cebolla.

Ante ello, se debe diferenciar entre un escenario de encarecimiento de manera temporal y otro de desabastecimiento.

El encarecimiento temporal sucede cuando un producto sube de precio durante un periodo limitado porque llega en menor cantidad a los mercados. Aunque su oferta disminuye, el producto sigue disponible para la venta.

En cambio, el desabastecimiento se produce cuando se interrumpe la llegada del producto o no hay suficiente para atender la demanda. Por ello, la diferencia no está solo en el precio, sino en la disponibilidad del producto para los consumidores.

En este contexto, la especialista precisó que las pérdidas de producción por lluvias, huaicos o sequías, así como los bloqueos de carreteras, podrían agravar la disponibilidad de productos.

«Los indicadores de pérdida de producción por afectación generalizada a una zona productiva, debido a huaicos, lluvia o sequía, o de cortes en las carreteras, que imposibilitan el traslado de productos, afecta fuertemente al abastecimiento y genera un incremento progresivo y acumulativo de los precios de los bienes afectados», indicó.

La duración del impacto dependerá del origen del problema. Si se pierden cosechas, recuperar la oferta exige completar un nuevo ciclo de siembra y producción. En cambio, si la dificultad está en el transporte, la limpieza de las carreteras podría permitir una recuperación más rápida, siempre que los alimentos conserven condiciones adecuadas para el consumo.

Las importaciones podrían ayudar a compensar una menor producción nacional en el corto plazo. No obstante, la especialista señala que esta alternativa tendría limitaciones si los países vecinos también sufren los efectos del fenómeno.

Fuente: GESTIÓN.

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