Cuando una construcción entra en sus últimas etapas, algunas necesidades energéticas disminuyen, pero eso no significa que la energía temporal deje de ser necesaria de inmediato.
Mientras determinados sistemas definitivos comienzan a entrar en funcionamiento, todavía pueden continuar trabajos de instalaciones, acabados, correcciones, pruebas y puesta en marcha. Incluso dentro de un mismo proyecto, algunas zonas pueden estar prácticamente terminadas mientras otras mantienen actividades pendientes.
Por ello, el cierre de una obra también requiere revisar cómo evoluciona su necesidad de energía. La pregunta ya no es únicamente cuánta potencia necesita el proyecto, sino qué actividades siguen dependiendo del suministro temporal, durante cuánto tiempo y en qué momento podrán pasar realmente a la infraestructura definitiva.
Las últimas etapas presentan un perfil energético distinto. Algunos equipos utilizados anteriormente dejan de operar, mientras aparecen necesidades vinculadas con pruebas de bombas, sistemas de ventilación, iluminación, equipamiento electromecánico y otros componentes que deben verificarse antes de su puesta en servicio.
Además, el suministro temporal y el definitivo pueden convivir durante un periodo de transición. Algunas áreas pueden empezar a operar con energía permanente mientras otras continúan dependiendo de una solución temporal. Identificar claramente qué sectores se encuentran en cada situación ayuda a evitar retirar el respaldo antes de tiempo o mantenerlo cuando ya no es necesario.
A medida que avanza el cierre, pueden presentarse tres escenarios: mantener la solución existente, ajustarla a una demanda menor o retirarla. La decisión debería responder al estado real de la obra, las pruebas pendientes y la disponibilidad efectiva del suministro definitivo, no únicamente a una fecha establecida meses antes.
En proyectos donde estas necesidades cambian, el alquiler de grupos electrógenos puede aportar flexibilidad para acompañar las etapas finales. Desde Genesal Energy Perú, la evaluación de una solución temporal considera la potencia requerida, el periodo estimado de uso, las condiciones de instalación y las actividades que todavía necesitan energía.
Finalmente, también debe planificarse el retiro del equipo, considerando accesos, circulación y cambios físicos que la obra haya experimentado desde su instalación.
La energía temporal no debe permanecer hasta una fecha determinada, sino hasta el momento en que deja de ser necesaria. En construcción, planificar ese momento también forma parte de la continuidad.



