De acuerdo con proyecciones de desarrollo territorial, Lima se encamina a albergar a más de 12,2 millones de personas hacia el 2030, según Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan)[1], frente a los cerca de 10,4 millones que habitan la capital actualmente. Este aumento poblacional exigirá una reestructuración profunda en la oferta de vivienda, infraestructura y espacios de trabajo.
La expansión sin planificación de las últimas décadas ha provocado que más del 70 % del crecimiento urbano se desarrolle de forma informal, según el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE)². “Esta situación provoca una saturación de los servicios públicos e incrementa los costos de habilitación posterior. El escenario actual exige la preparación de la capital para las próximas décadas y requiere transitar decididamente hacia un modelo de desarrollo ordenado, policéntrico y con visión de largo plazo”, señaló Carlos Conroy, vicepresidente de Desarrollo Urbano en Grupo Centenario
La transformación de Lima dependerá de la capacidad del sector público y privado para coordinar inversiones que respondan a las nuevas exigencias de habilitación, movilidad y sostenibilidad. Entre los ejes prioritarios y metas de desarrollo que definirán el crecimiento de la ciudad destacan:
- Descentralización y consolidación de nuevas centralidades: para reducir los tiempos de desplazamiento que hoy promedian entre 1 y 2 horas por trayecto, la capital requiere consolidar polos urbanos autosuficientes en Lima Norte, Lima Sur y Lima Este. El desarrollo de ciudades planificadas que integren vivienda, servicios y zonas comerciales demandará inversiones estimadas en ciento de millones de dólares hacia las próximas dos décadas.
- Reducción del déficit habitacional y formalización: con un déficit habitacional que supera las 600 mil unidades en la capital³, la demanda hacia el 2030 exigirá una incorporación anual más acelerada. La prioridad estará en desarrollos que garanticen servicios básicos e infraestructura vial desde la etapa inicial, evitando los sobrecostos que genera la habilitación informal.
- Infraestructura sostenible y densidad eficiente: el plan de crecimiento al 2030 contempla elevar el promedio de áreas verdes por habitante desde los 2,84 m² actuales hacia el estándar internacional de 9 m². Esto implica promover proyectos urbanísticos con gestión eficiente del agua, iluminación LED y diseño de espacios públicos que reduzcan el impacto ambiental.
- Integración del transporte y movilidad masiva: es necesaria la consolidación de un Sistema Integrado de Transporte Urbano, que articule la red completa de líneas del Metro de Lima, el Metropolitano y corredores complementarios, para la conectividad y productividad de la ciudad. Actualmente, en promedio se gastan 195 horas anuales por persona, debido al tráfico de la capital, por lo cual la Municipalidad Metropolitana de Lima ha decidido declarar en emergencia el sistema vial.
«El crecimiento de Lima hacia el 2030 no puede responder a la continuidad del desarrollo informal. Preparar la ciudad implica apostar por proyectos integrales y planificados, donde la infraestructura básica, la seguridad jurídica y la calidad de vida estén garantizadas desde la concepción del diseño urbano», señalaron desde la Vicepresidencia de Desarrollo Urbano de Grupo Centenario.
Se estima que la articulación de estos pilares definirá la competitividad de Lima en el escenario regional durante los próximos años. El sector inmobiliario formal se enfoca en cooperar esta transición, proveyendo suelo habilitado y soluciones urbanas que aseguren el desarrollo ordenado y la sostenibilidad de la capital.
