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abril 21, 2026
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Teleférico de Choquequirao: proyecto avanza, pero estas “dudas” de inversionistas persisten

Específicamente, la adjudicación de esta APP cofinanciada, que implica que el Estado peruano también invierta, se daría en el último trimestre de este año. El costo asciende a US$ 441.57 millones y marcaría la suerte de, al menos, otros cinco teleféricos que la agencia tiene también en cartera hacia el 2028.

Por ahora, el proceso avanza con fuerte interés de más de un inversionista de “talla mundial”, según ProInversión. Sin embargo, también hay observaciones por resolver en el contrato, según constató Gestión.

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Hay que decir que este proyecto, clave para el turismo en Perú, fue pospuesto ya en varias oportunidades desde el 2013, cuando empezó a promocionarse. El último de ellos fue en 2025: ProInversión buscaba adjudicarlo al cierre del año, pero no ocurrió.

Lo que sí pasó fue la publicación de la tercera versión del contrato APP, el pasado 1 de diciembre. Según la agencia, han hecho ajustes para resolver inquietudes manifestadas por los interesados hasta entonces. Y de ese grupo, también dieron algunos detalles.

A la fecha, son cinco los interesados que han adquirido el derecho de participación en el concurso por la APP. Esto quiere decir que han hecho el pago respectivo para participar formalmente del proceso.

ProInversión dijo que, por reglas de la APP, no podía revelar los nombres de estas empresas. “Por la naturaleza y nivel de especialización que exige el proyecto, el interés proviene de empresas con experiencia y capacidades alineadas a este tipo de iniciativas”, agregaron.

Así, el Teleférico de Choquequirao como proyecto está, actualmente, en la fase de transacción, lo que, a pesar de todo, refleja un avance desde abril del 2023, cuando obtuvo su viabilidad.

Al respecto, Juan Carlos Mathews, ex titular del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), que participó de ese proceso del 2023, recordó que tuvo acercamiento con empresarios de, al menos, dos países para este proyecto en particular.

“Tuve conversaciones preliminares con empresas estadounidenses. Ahora que están mirando con atención al país, podría ser importante capitalizar ese interés. Lo mismo con Brasil, donde en visitas que he hecho he constatado que buscan integrarse más al Perú. Seguro les podría interesar. Para mí, Choquequirao es el segundo Machu Picchu para el país”, resaltó.

En marzo del 2025, el propio Mincetur también informó que Francia estaba interesada en el teleférico. Las palabras del también vicepresidente de Internacionalización y Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad San Ignacio de Loyola no son exageradas.

Tal como recuerda ProInversión, se proyecta que el proyecto aumente el flujo de turistas por año en Choquequirao hasta un millón, ya que permitirá acceder al recurso arqueológico desde Cusco y Apurímac. Hoy, no recibe más de 8,000 y no ha recuperado su flujo prepandemia, que fue récord en 2019 (9,497 visitantes).

Ello contribuye a la articulación del circuito turístico del sur del país, integrándolo con Machu Picchu, pero también otros destinos como el Cañón del Colca, Piedra de Saywite y más a través de las redes viales que lo integran, según la agencia.

Las preocupaciones de los interesados

Respecto a la tercera versión del contrato, ProInversión aseguró a Gestión haber hecho ajustes relevantes. La principal está referida a los pagos al concesionario.

“La tercera versión de contrato incorpora, como parte del mecanismo de pago, la figura de Certificados de Avance de Obras, cuyos derechos de cobro son libremente transferibles y cuyo pago tienen carácter incondicional e irrevocable”, destacaron.

Pero hay otras sugerencias que no fueron acogidas. Con apoyo de la inteligencia artificial, Gestión revisó los 443 comentarios que recibió la segunda versión del contrato de Choquequirao.

¿A dónde apuntan las dudas? Principalmente en la distribución desproporcionada de riesgos, la rigidez de los esquemas de pago y la falta de claridad en aspectos técnicos y operativos.

Ejemplos sobran de lo anterior. Hay cláusulas, a criterio de los interesados, que trasladan totalmente la responsabilidad al privado por información inexacta o desactualizada en los estudios del entorno.

También se contempla una terminación anticipada del contrato si se suspende el servicio por más de 180 días, a pesar que haya causas no imputables al concesionario, como hallazgos arqueológicos o desastres naturales. En enero último, autoridades de Cusco indicaron que analizaban el cierre de Choquequirao por constantes lluvias.

A Carlos González, presidente de la Cámara de Turismo del Cusco (CARTUC), le parece crítico otro aspecto: los inversionistas no aceptarían asumir toda la responsabilidad de pagar y gestionar los predios privados en la zona del proyecto.

“El Estado no puede exonerarse de hacer la planificación territorial. Debe determinar la titularidad de la tierra y, en base a eso, decidir qué hacer. Es irresponsable que el privado tenga, no solo la potestad, sino todo el riesgo de lo que eso conlleva”, cuestionó.

Otra preocupación privada, detalló González, es la poca claridad respecto a las obras complementarias, que serían obra pública, para conectar Choquequirao con Apurímac y el resto de Cusco.

“Hoy, la gran mayoría están a nivel de idea. Hace cuatro años solicitamos al Ejecutivo, los ministerios involucrados, junto a los dos gobiernos regionales, que organicen una mesa de trabajo para priorizarlos y definir esa inversión pública”, lamentó.

Modelo para otros teleféricos

Conscientes de todos estos riesgos, ProInversión también comentó a este Diario que están gestionando con Mincetur que se les transfiera la titularidad total del proyecto, de tal forma que también puedan monitorear su avance una vez esté adjudicado.

Sin embargo, hay otro motivo clave para esta decisión: si este teleférico funciona, otros podrían adjudicarse pronto. El de Choquequirao forma parte de un paquete de seis por US$ 703 millones que se adjudicarían como APP hacia 2028. Todos están vinculados a otros atractivos turísticos del Perú, como el Huascarán y el Lago Titicaca.

Para González, serán crucial los meses venideros. A su criterio, que ProInversión tome el mando del proyecto de Choquequirao no resuelve los otros pendientes necesariamente. Pero confió en que no se repetirán errores del pasado.

“Choquequirao tiene el potencial para ser un polo de desarrollo turístico. No queremos que sea otro elefante blanco, como pasó ya en Kúelap. Empezaron por el teleférico y dejaron para después, o sea para nunca, los problemas que ya mencioné”, sostuvo.

Mathews, por su parte, recalcó que el cambio de gobierno será crucial para el éxito de los plazos de ProInversión, tenga o no la titularidad del proyecto. El impulso que pueda darle el nuevo mandatario del Perú al proyecto será determinante.

“Independientemente de la postura ideológica, no se puede descuidar un tema de tal relevancia. Si se endurecen las condiciones al inversionista, los cinco interesados podrían volverse uno o cero. No hay que perder la oportunidad”,advirtió.

Fuente: GESTIÓN.

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