GMRC Perú, empresa peruano-española dedicada al alquiler y venta de equipos de elevación (grúas torre) para constructoras, opera actualmente con toda su flota colocada en proyectos inmobiliarios de Lima, impulsada por un mercado que suma entre 20 y 25 nuevos proyectos cada mes. Para acompañar esa demanda, la compañía evalúa sumar al menos dos equipos anuales y busca abrir espacio en estos sectores.
Fundada en 2010 por inversionistas españoles que llegaron al Perú tras la crisis económica europea, la empresa acumula más de 15 años en el mercado. En 2022, tras la pandemia, un grupo de inversionistas peruanos se sumó al accionariado en lo que su director, Edwin Olave, describe como un relanzamiento: una nueva empresa sustentada en las bases de la anterior.
“Han sido cuatro años de bastante trabajo, pero también de buenos resultados. De alguna manera nos ha ido acompañando este boom inmobiliario que estamos viviendo ahora. Quizás no a los niveles del 2011 o 2012, pero nos estamos acercando bastante a ese nivel de edificaciones”, afirmó a Gestión.
De 15 a 180 grúas torre: el salto que dejó el boom de edificios en Lima
El directivo precisó que el parque de grúas torre en Lima creció de forma exponencial. Mientras en 2010 estimaba entre 10 y 20 unidades en toda la capital —la mayoría propiedad de las propias constructoras—, hoy calcula entre 150 y 180 grúas operando en distintos puntos de la ciudad. Hace dos o tres años, señaló, el parque bordeaba las 120 unidades.
Detrás de ese crecimiento hay dos factores. El primero es la mayor altura de los edificios: la firma atiende principalmente proyectos de 10 a 25 pisos. El segundo es la adopción de materiales prefabricados, en especial las prelosas, porciones o piezas de techo fabricadas en taller que pesan entre 1.5 y 2.5 toneladas y cubren de 10 a 15 metros cuadrados (m2) cada una.
“Con cinco de esas prelosas ya tienes techado un departamento, en una hora y media. En una jornada de ocho horas puedes techar todo un piso del edificio, que pueden ser 300 o 400 m2”, explicó Olave.
Ese cambio, según el ejecutivo, transforma el rol del equipo: la grúa deja de ser un recurso colaborativo que solo desplaza carga y pasa a ser productivo, al colocar directamente el material prefabricado en su punto final.
¿En qué distritos de Lima se concentran el uso de grúas torre?
GMRC Perú opera actualmente más de una docena de grúas, todas ocupadas y distribuidas en distintos proyectos inmobiliarios. Este año la compañía incorporó dos equipos nuevos, entre ellos una grúa de la fabricante española Comansa —con la que mantiene una alianza estratégica— capaz de levantar hasta 8 toneladas, con una flecha de 66 metros y una altura autoestable de hasta 64 metros, que puede superar los 100 metros si se arriostra (ancla) al propio edificio en construcción.
Uno de esos equipos nuevos fue destinado a un proyecto inmobiliario de aproximadamente 20 pisos en Miraflores, tras el interés que despertó el anuncio de su llegada. La única grúa fuera de Lima ciudad opera en un edificio estatal en Huaura, obra que se paralizó y desde la cual la empresa gestiona el retiro del equipo para reasignarlo.
Actualmente, la empresa trabaja principalmente con grúas convencionales high top y topless, y evalúa incorporar un modelo luffing, de flecha abatible, que permite operar en terrenos con edificaciones colindantes al inclinar el brazo para girar sin invadir el predio vecino. “Ese equipo no lo tenemos porque todavía no hemos tenido un proyecto que lo requiera”, precisó Olave.
La demanda se concentra en los distritos de Lima Moderna (Jesús María y San Miguel) y Lima Top (Miraflores, Surco y San Isidro), aunque el directivo reconoce un dinamismo creciente en las zonas norte y sur de la capital.
El parque de grúas torre en Lima creció de forma exponencial. Mientras en 2010 se estimaba entre 10 y 20 unidades en toda la capital, hoy se calcula entre 150 y 180 grúas operando en distintos puntos de la ciudad.
Minería e industria: los mercados que GMRC quiere reactivar
La compañía prevé incorporar al menos dos equipos por año, siempre que el mercado acompañe. Por ejemplo, una grúa torre nueva demanda entre US$ 150,000 y US$ 250,000, según capacidad y modelo.
Para sostener esa inversión, la compañía busca ampliar su base de clientes más allá del sector inmobiliario. GMRC estuvo presente en el pasado en proyectos mineros, con una intervención hacia 2016 en la unidad Iscaycruz, en Oyón (Lima), vinculada a una ampliación de planta. Olave precisó que las mineras no emplean grúas torre en la operación misma, sino en ampliaciones de infraestructura, y adelantó que la firma buscará ser más agresiva en ese frente durante los próximos meses o hacia 2027. De hecho, Arequipa aparece en el radar.
“Tiene todo el entorno minero, pero también, en lo que es edificación, está comenzando a tener varios proyectos”, destacó.
También apunta al sector industrial, donde las grúas se instalan de forma fija en plantas para el traslado permanente de materiales, y a la venta de equipos, un negocio donde ya recibe consultas —sobre todo desde provincias— aunque todavía sin concretarse. “Nos interesa ofrecer los equipos, venderlos y poder traerlos con un comprador ya totalmente definido, que puede ser una constructora, una inmobiliaria, una minera o una industria”, indicó.
Con todo, el mercado peruano sigue inclinándose por el alquiler antes que por la compra. Olave explicó que adquirir una grúa torre implica un desembolso considerable y obliga a resolver dónde almacenarla entre proyecto y proyecto, además del mantenimiento del equipo. Por eso la mayoría de constructoras opta por arrendarla y evitar inmovilizar capital. La compra empieza a tener sentido, precisó, cuando una inmobiliaria o constructora alcanza una rotación alta de proyectos.
¿Fabricar grúas torre en el Perú? La apuesta que la firma no descarta
Consultado sobre el potencial del rubro, Olave sostuvo que la demanda seguirá siendo sostenida por el déficit habitacional: cada año se forman en el país entre 120,000 y 150,000 nuevos hogares que requieren vivienda, frente a una oferta inmobiliaria formal de aproximadamente 60,000 unidades.
Para cerrar esa brecha, el directivo considera indispensable la concurrencia del Estado, a través de programas de vivienda social, y de la inversión privada. Sobre el escenario político, señaló que la orientación del nuevo gobierno luce favorable a la empresa privada y a la industrialización de la construcción.
“La construcción es muy sensible a los problemas económicos del país. Si la economía no está bien, la construcción cae de inmediato”, advirtió.
De cara al futuro, la compañía mantiene su foco en el mercado peruano. Sobre una eventual expansión regional, Olave descartó Chile por tener un parque estimado en 500 grúas y competidores consolidados, y mencionó a Ecuador y Colombia como mercados de mayor interés. Brasil queda fuera por contar con fabricación local, un camino que —admite— podría explorarse en el Perú a muy largo plazo, comenzando por partes.
“La grúa torre es como un rompecabezas, se arma pieza por pieza. No creo que esté muy cercano, pero se podría empezar a fabricar partes y en algún momento llegar a fabricar toda la grúa”, explicó.
Fuente: GESTIÓN.
