Perú se encuentra en una zona de alta actividad sísmica debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Por ello, más que considerar los terremotos como acontecimientos excepcionales, la prevención debe formar parte del diseño, construcción, mantenimiento y modificación de las edificaciones.
En este escenario, Marck Pinto, gerente inmobiliario de V&V, empresa de V&V Holding, explica que no es posible afirmar de manera general que todas las edificaciones del país estén o no preparadas para afrontar un terremoto. Mientras existen inmuebles diseñados y construidos bajo normas sismorresistentes, también hay viviendas antiguas, autoconstruidas o modificadas posteriormente sin una adecuada evaluación técnica.
“En el Perú debemos asumir los sismos como una condición permanente de nuestro entorno. Hoy tenemos que trabajar en cumplir rigurosamente la normativa sismorresistente en las nuevas construcciones, evaluar y reforzar las edificaciones vulnerables existentes y reducir la construcción y modificación informal de viviendas. La prevención siempre será menos costosa que reconstruir después de una tragedia”, señala Pinto.
Pero ¿qué determina que una vivienda pueda responder adecuadamente ante un movimiento de gran magnitud? El especialista identifica cinco factores que deben funcionar de manera conjunta para reducir el riesgo de daños graves o colapso:
- Un diseño estructural adecuado: debe ser creado para responder a las fuerzas generadas por un sismo. Esto supone contar con una configuración coherente, continuidad entre sus elementos resistentes y capacidad para deformarse y disipar energía durante el movimiento sin perder estabilidad.
- Un buen conocimiento del suelo: el estudio de mecánica de suelos permite determinar las características del terreno sobre el que se levantará la edificación. Esta información resulta fundamental para definir las condiciones de cimentación y desarrollar un diseño estructural acorde con el lugar donde se construirá.
- Materiales que cumplan las especificaciones: el concreto, el acero y los demás materiales deben alcanzar las características y resistencias establecidas en el diseño. Emplear materiales que no cumplan las especificaciones puede modificar el desempeño esperado de la estructura.
- Una correcta ejecución de la obra: contar con buenos planos no es suficiente si lo proyectado no se materializa correctamente. Una colocación inadecuada del acero, un concreto que no alcance la resistencia especificada o conexiones ejecutadas incorrectamente pueden afectar el comportamiento de la edificación durante un terremoto.
- Supervisión técnica rigurosa: el acompañamiento profesional durante la construcción permite verificar que los materiales, procesos y elementos estructurales se ejecuten de acuerdo con el diseño y detectar oportunamente posibles desviaciones.
Si se produce un terremoto fuerte, la prioridad debe ser la seguridad de las personas. Ante daños importantes, se recomienda no volver a ocupar normalmente el inmueble hasta que sea evaluado. En Perú, la Norma Técnica E.030 del Reglamento Nacional de Edificaciones establece las condiciones mínimas para el diseño sismorresistente. Sin embargo, Pinto señala que la prevención debe entenderse más allá del cumplimiento normativo.
“En un país sísmico como Perú, construir correctamente es una responsabilidad con las personas que finalmente van a habitar nuestros edificios. La mejor herramienta frente a un terremoto sigue siendo la prevención, por eso hay que diseñar bien, construir bien y no intervenir una edificación sin entender previamente sus implicancias estructurales”, concluyó.


