La próxima puesta en marcha de Transferencias Automáticas de Pagos Peruanos (TAPP), impulsada por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), marcará uno de los cambios más importantes en la evolución del sistema de pagos del país. Más allá de habilitar transferencias inmediatas e interoperables, TAPP redefine la forma en que bancos, cajas, financieras y fintechs se incorporarán al nuevo ecosistema de pagos. Para muchas organizaciones, la principal decisión ya no será si participar, sino cómo hacerlo.
Para muchas entidades financieras, incorporarse a TAPP implicará cumplir nuevos estándares de seguridad, disponibilidad y continuidad operativa definidos por el BCRP. Desarrollar esta infraestructura desde cero puede requerir inversiones significativas, además de varios meses de implementación y capacidades que muchas organizaciones no poseen. Frente a ello, comienzan a surgir nuevos modelos de integración que reducen las barreras para incorporarse al ecosistema, ya sea como Proveedor de Servicios de Pago (PAC) o como Tercero Proveedor de Aplicaciones de Pago (TPAP).
«La verdadera decisión tecnológica que introduce TAPP no es únicamente participar en el ecosistema, sino decidir cuánto tiempo, inversión y complejidad quiere asumir cada organización para hacerlo. En muchos casos, la infraestructura dejará de ser un elemento diferenciador y pasará a convertirse en un habilitador para innovar más rápido», señala Moisés Fernández Ruiz, CTO de KasNet.
Como parte del Grupo 1 de implementación de la TAPP, KasNet desarrolló una infraestructura tecnológica alineada con los estándares de interoperabilidad definidos por el BCRP, que contempla dos modalidades de conexión para bancos, cajas, financieras y fintechs:
- PAC as service (Infraestructura como servicio): Para bancos, cajas y financieras que deseen operar como PAC, permitiéndoles integrarse a TAPP sin desarrollar infraestructura propia desde cero.
- PAC Sponsor (Habilitador de integración): Para fintechs y TPAP que buscan conectarse rápidamente al ecosistema mediante componentes tecnológicos ya desarrollados, reduciendo los tiempos de implementación.
En ese sentido, los modelos de integración basados en infraestructura compartida comienzan a ganar espacio. Bajo este esquema, las entidades podrán acceder a plataformas ya desarrolladas que cumplen con los requisitos regulatorios, reduciendo los costos, los tiempos de conexión y la complejidad técnica del proceso.
