El mercado inmobiliario atraviesa un mayor dinamismo. Durante el primer semestre de 2026, las ventas de viviendas nuevas en Lima y Callao crecieron 26%, mientras la oferta aumentó 12%, según CODIP. En un escenario con más alternativas, elegir una vivienda pensando solo en las necesidades actuales puede limitar su atractivo a futuro.
Para Eduardo Rondón, jefe de Marketing de Albamar Grupo Inmobiliario, también es importante anticipar cómo cambiarán las expectativas del comprador. Lo que hoy diferencia a un proyecto puede convertirse mañana en algo habitual, obligando a las viviendas usadas a competir con propuestas más recientes.
“Pensemos en algo cotidiano: dentro de diez años alguien visitará tu departamento y probablemente tendrá uno nuevo a pocas cuadras para comparar. En ese momento va a preguntarse qué recibe por su dinero y por qué debería elegir el tuyo. Esa comparación es la que conviene tener presente desde la compra”, explica Rondón.
COMPRAR PENSANDO EN MAÑANA
Pensar en la reventa no significa comprar con intención de mudarse pronto. Implica evaluar qué tan fácil sería volver a colocar el inmueble en el mercado. Su capacidad para atraer distintos perfiles y diferenciarse de nuevas propuestas puede ampliar las opciones del propietario.
Antes de decidir, conviene revisar aspectos menos evidentes:
- Mercado de salida: que el departamento pueda interesar a más de un perfil de comprador o inquilino.
- Oferta futura: observar qué tipo de proyectos podrían competir con la vivienda en algunos años.
- Acabados durables: materiales resistentes al uso ayudan a evitar deterioro y reparaciones prematuras.
- Distribución adaptable: espacios capaces de responder a distintas etapas y formas de vivir.
- Costos posteriores: considerar cuánto demandará conservar en buenas condiciones tanto el departamento como el edificio.
“El comprador no elige cada acabado, pero sí puede pedir claridad sobre qué materiales recibirá y qué tan resistentes son. Una grifería que falla pronto o un piso que se deteriora termina convirtiéndose en gasto. Exigir esa información antes de comprar también es una forma de cuidar la inversión”, señala el ejecutivo.
EL VALOR TAMBIÉN SE CONSTRUYE
El mantenimiento del edificio y de sus áreas comunes influye en cómo envejece una propiedad. Más que tener muchos espacios, importa que sigan siendo útiles y puedan conservarse adecuadamente sin generar costos difíciles de sostener para los propietarios.
La eficiencia suma otro beneficio de largo plazo. Entre enero a mayo de 2026, el 66% de los Créditos Mivivienda otorgados correspondió a Mivivienda Verde. Reducir el consumo de agua o energía permite que la sostenibilidad se traduzca también en ahorro cotidiano.
“Con el tiempo, uno empieza a valorar beneficios muy concretos: un edificio bien cuidado, espacios que realmente utiliza y consumos eficientes. Son cosas que se sienten todos los meses y que también pesan cuando otra persona evalúa la vivienda”, comenta Rondón.
Por eso, el valor futuro de un departamento no depende únicamente de cuánto suba su precio. También importa cómo se conserve, cuánto cueste mantenerlo y si continúa respondiendo a las necesidades del mercado. Evaluar estos factores desde la compra permite tomar una decisión más informada y con mayor perspectiva.
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