En los tiempos que corren, con el próximo cambio de mando presidencial, es prioritario poner en agenda la seguridad de las regiones donde el Fenómeno de El Niño suele colapsar no solo viviendas, sino infraestructura pública vital. De acuerdo con los escenarios técnicos del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED), actualmente existen 209 distritos en situación de riesgo muy alto frente a inundaciones y otros 185 expuestos a huaicos. Estas emergencias climáticas suelen dejar colegios inhabilitados, comunidades aisladas y carreteras destruidas en el norte y centro del país debido a la falta de defensas ribereñas y obras sismorresistentes, evidenciando que el Estado sigue respondiendo desde la reacción y no desde la prevención.
Esta falta de preparación se agrava al analizar la gestión pública actual. Evaluaciones de la Contraloría General de la República alertaron que más del 70% de las entidades estatales en zonas críticas no cuentan con planes de prevención integrales frente a eventos climatológicos. A esto se suma la lentitud en el gasto: unidades ejecutoras clave en las regiones del norte apenas reportan avances inferiores al 16% en los presupuestos asignados para la reducción de vulnerabilidad. Frente a este panorama, la carrera de Arquitectura de UCAL plantea se suma al debate nacional proponiendo soluciones integrales que ayuden a atender con urgencia a las provincias, para proteger la vida y la seguridad de los peruanos expuestos a esta problemática.
Para José Ignacio Pacheco, Decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de UCAL, es necesario que las nuevas autoridades estén preparadas para enfrentar el desarrollo social en las regiones, no solamente ante el fenómeno del niño costero, sino para mejorar la productividad del aparato económico y fortalecer a las familias. “Es la hora de enfrentar el desarrollo urbano-regional del Perú. Es comprensible que las soluciones estructurales tomen su tiempo, pero debemos romper definitivamente con el ciclo de respuestas reactivas cuando se presentan los problemas. Los refugios provisionales, los puentes Bailey y las ayudas a pobladores serán necesarios, pero se puede hacer mucho más que solamente dragar los ríos. Y hacerlo desde ahora. Actualmente los estudios de manejo de cuencas hidrográficas pueden predecir con precisión matemática dónde se reactivarán las quebradas y cómo se inundarán las ciudades con baja cota de nivel. Con esta y otras herramientas de prospección se puede generar el diseño urbano, las infraestructuras de contención y el diseño urbano como las herramientas principales del Estado para proteger a la población antes del desastre. Explicó el especialista en urbanismo.
Ante este escenario, el decano señala que el nuevo gobierno tiene la oportunidad histórica de liderar con un enfoque preventivo, e insta a la nueva gestión a adoptar estos cuatro lineamientos urbanísticos prioritarios, (y que ya ponen en práctica otros países), en las provincias más vulnerables:
- Ejecutar un ordenamiento territorial integrador: Mediante estudios de manejo de cuencas hidrográficas y con los mapas de riesgo de CENEPRED, desarrollar planes de acción vinculantes para el desarrollo urbano regional con manejo de usos de suelo que permita delimitar las áreas de prevención y amortiguamiento de forma estricta, reubicando los servicios esenciales fuera de las zonas inundables y con planteamientos serios de reubicación de viviendas en zonas de riesgo
- Implementar colegios modulares de emergencia: Diseñar estructuras educativas de emergencia de ensamblaje rápido, sismo resistentes y adaptadas al clima local que garanticen la continuidad escolar inmediata, permitiendo que mediante adaptaciones menores se consoliden como infraestructura definitiva.
- Asegurar zonas de tránsito resilientes: Prever puentes de emergencia (Bailey) y redes viales vecinales bajo estrictos criterios hidrológicos para que los distritos ribereños no vuelvan a quedar aislados e incomunicados ante la crecida de los ríos.
- Desarrollar defensas ribereñas: Invertir en obras de contención fluvial sismorresistente mediante el diseño de conducción de flujos de agua en cuencas que combinen ingeniería avanzada con infraestructura verde (como reforestación de riberas) para ser capaz de frenar o desviar la fuerza de la masa de agua antes de que inunde las zonas urbanas.
Desde UCAL, la Arquitectura se entiende no solo como una disciplina estratégica que diseña ambientes de calidad, sino que entiende que las edificaciones e infraestructuras contribuyen a crear ciudades amigables, seguras, sustentables y que prevengan las consecuencias de los desafíos meteorológicos. Para el decano José Ignacio Pacheco, la viabilidad de la infraestructura pública en los próximos años dependerá de la capacidad de adelantarse a la emergencia. “La preparación no se mide cuando llega la tormenta, sino en las decisiones que se toman hoy. El Estado debe priorizar la seguridad del ciudadano en todas las regiones del país, desarrollando el territorio antes de que la naturaleza nos vuelva a ganar la iniciativa”, concluyó.


